Una elipsis encubridora: Por los días felices

publicado | argitaratua 12. feb, 2013

Por FELIPE MARTIN.

Como artista, Miguel Leache ha tirado de un recurso retórico de probado efecto: la elipsis. En la fotografía de los objetos domésticos, de lo inanimado, late el rescoldo de unas vidas. Pero en este caso es una elipsis distanciadora: no emociona, no conmueve. No indigna. No se atisba el sufrimiento: sólo la discontinuidad con un tiempo pretérito.

Pero en otro sentido, el mero título repele: por los días felices. Miguel Leache pasa de puntillas por la angustia de los meses, a veces años de espera antes del desahucio: cuando ves que no puedes pagar las cuotas y que el banco no te escucha, cuando recibes la primera notificación del juzgado. Diríamos que la obra de Miguel Leache contiene una elipsis encubridora.

Si esta apreciación es o no un juicio artístico, lo dejamos al criterio del “público”. Toda obra de arte lo es en relación a una época lugar y grupo social de referenncia. Es la colectividad, el grupo, el que da valor y sentido a la obra de arte. Y la que paga. Por eso esta obra de Miguel Leache ha sido mecenazgada por unas instituciones culturales afines a su sensibilidad y distantes de la nuestra. La Iruña indignada e insurgente no está representada en esa cultura. No es nuestra obra.

¿Y a qué grupo social se dirige Miguel Leache? El drama de los desahucios, el genocidio financiero, ha calado en todas las franjas sociales. Aunque, es obvio, con una acogida diferente. ¿En qué franja social se sitúa Miguel Leache, cuál es su referente colectivo a partir del cual ha creado esta obra fría, tan lejana de las víctimas?

Porque el artista Miguel Leache ha aprovechado su otra actividad como Procurador de los Tribunales para entrar carroñeramente en las viviendas desahuciadas, fotografiar los restos del drama humano y con ello conseguir un libro y una exposición subvencionada por los mismos poderes públicos que niegan el pan y la sal a los desahuciados.

Aún así, preferimos un testigo del crimen que no sea de nuestro agrado, que el crimen sin testigos.

A nuestro testigo, Miguel Leache, le repugna el drama de los desahucios. Y como testigo, le emplazamos en dos planos de respuesta: como procurador y como artista. Como artista, ya lo hemos juzgado: su frialdad formal no nos representa.

Como procurador, a Miguel Leache le conocemos de muchos papeles arrugados que las personas llevan a las reuniones de las Plataformas. Él, con su comparecencia diaria en los tribunales, es el mensajero de las malas noticias para un destinatario anónimo, impersonal para él pero no para nosotros. Él es el mensajero de las subastas, de los emplazamientos para desalojar la vivienda, del día y la hora del lanzamiento forzoso. Triste oficio el suyo. Pero lo lleva bien, con distancia. Mejor que los cerrajeros de Pamplona, que hace unas semanas se declararon objetores a los desahucios. Seguramente porque los cerrajeros son parte del pueblo que vive en carne propia el inmenso proceso de despojo, de empobrecimiento masivo al que estamos sometidos.

¿Sería posible interpelar a Miguel Leache en términos de solidaridad? ¿Cómo se justificará Miguel Leache para seguir con su triste trabajo de mensajero del miedo? Le hablaríamos de la “desobediencia debida”, del imperativo moral que nos obliga a todos a no colaborar con este genocidio financiero, seamos jueces, policías, abogados, procuradores y empleados de la banca. Como Miguel Leache es artista, quizás nos entenderá mejor si le ponemos el ejemplo de la Antígona de Sófocles.

Y que sepa Miguel Leache que si su exposición y su libro van a tener un público se lo debe a las muchas Antígonas suicidas que con su desobediencia se están enfrentando a un sistema jurídico y político criminal. A todos los Miguel Leache de este país les interpelamos a que den un paso más, porque todos son insuficientes hasta no acabar con esto.

Finalmente, reproducimos algunas de las imágenes de la exposición de Miguel Leache. Las reproducimos sin permiso, porque entendemos que nada se crea fuera de la colectividad que acoge la obra. En este caso, más aún, ya que ha sido el dinero de los bancos y el sufrimiento de las personas el que le ha abierto la puerta de las casas para que él pudiera fotografiarlas.

 

Share

3 Respuestas | erantzun a “Una elipsis encubridora: Por los días felices”

  1. Ángel Lacort

    13. feb, 2013

    Me parece un análisis equivocado y blando, porque a lo que hace la derecha, con descaro, este «rentista» de usureros lo adorna de lirismo y moralina. M. Leache no tiene «otra actividad» como procurador; es SU actividad. Lo de artista es algo reciente. ¿Cuánto dinero lleva cobrado en estos cinco años a cuenta de los desahucios, representando en los juicios a la Usura? Más de mil fotos dice haber sacado. Su falsa denuncia no hace más que justificar y encubrir su REAL actividad, hacer negocio de la desdicha ajena, de quienes echan a la calle injusta y oprobiosamente. Si fuera consecuente con lo que entre lirismos poéticos pretende trasmitir en sus declaraciones, que HAGA lo que los cerrajeros, que también notarán la falta de trabajo, y sin embargo se han negado a participar en semejante y repugnante felonía.
    Hay que joderse con los «artistas», sobre todo con los que brillan en el pesebre foral.

  2. chamepho

    07. mar, 2013

    per vamos a ver…: esto es de locos, o sea que primero participa en los desahucios, cobrando, y luego quiere venderlo como sensibilidad social?????
    Estamos locos. ¿Y quien le permite esto?

Trackbacks/Pingbacks

  1. Fotografía humanitaria. Ada Colau, Olmo Calvo y los desahucios. Sin palabras. | Un trozo de cartón - 26 febrero, 2013

    [...] de los Diputados 5 febrero de 2013 Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) Miguel Leache, Por los días felices, fotografías de casas [...]