La trampa de las listas abiertas

publicado | argitaratua 08. mar, 2013

Por ARGOS.

No es casualidad que, de todas las propuestas surgidas en las plazas después del 15 de mayo de 2011, las dos caras del bipartidismo se hayan pronunciado reiteradamente por alguna forma de voto directo a personas. Entre esas fórmulas, estarían las listas abiertas o el voto en circunscripciones uninominales.

El asunto es peligroso. Las propuestas de las plazas del 15M sobre listas abiertas eran ingenuas. Y el bipartidismo, que no tiene un pelo de tonto, aprovecha para meter por ahí su “que todo cambie para que todo siga igual”.

Lo importante para el bipartidismo es mantener, con otra fachada, el sesgo mayoritario sobre el que se apoya su dictadura alternante. En ningún momento proponen que todo porcentaje de votos otorgue un porcentaje de representantes idéntico, cuando supere el mínimo que lo haga posible. Esa es la clave en la que no quieren entrar, porque su oligopolio se resentiría si se abre el resquicio de la competencia para otras alternativas políticas.

La receptividad del bipartidismo a la propuesta de listas abiertas nos debería hacer sospechar que son inofensivas para romper el oligopolio político. Y así es. En España ya se utilizan listas abiertas para elegir el Senado y nadie ha notado su supuesta virtud regeneradora. En las elecciones al Senado, cada circunscripción elige 4 escaños. Los partidos presentan cuatro candidatos. Pero los electores emiten sólo tres votos, aunque pueden mezclar en su papeleta candidatos de diversos partidos. ¿Los mezclan? En la práctica,no. ¿Por qué se emiten solo tres votos cuando podría votarse a cuatro? Porque si emitieran cuatro votos el sistema electoral sería absoluta y puramente mayoritario. Así, en cada provincia, la segunda opción electoral se garantiza sacar un senador Terceras fuerzas son laminadas. Con listas abiertas.

papeletas electorales

El voto en circunscripciones uninominales al estilo británico sería mucho más grave aún. Gran Bretaña lleva siglos con un sistema electoral de circunscripciones uninominales. Gran Bretaña es un bipartidismo puro y duro. Las mayorías absolutas son constantes. El último Parlamento que se recuerda sin mayoría absoluta es de hace 40 años, en 1974. El partido ganador tiene una prima importantísima gracias al tamaño uninominal de las circunscripciones. Sus diputados pueden salirle por menos de la mitad de votos que al segundo partido. El tercer partido es un convidado de piedra, salvo alguna vez cada cuarenta años. A eso le llaman estabilidad parlamentaria, cuando lo deberían llamar democracia falsificada.

Pero ¿no votan los británicos a candidatos cuya cara y nombre conocen? Que conocen a los candidatos, seguramente sí. Pero es mentira que voten en función de lo que conozcan de los candidatos. Los candidatos se presentan apadrinados por el respectivo partido. Los electores deciden su voto teniendo en cuenta, en primer lugar, al partido que lo presenta. Sólo una pequeñísima parte del electorado que se sitúa ideológicamente en la zona fronteriza entre dos partidos acabará decidiendo su voto “por la persona” y no por la sigla. Y aún así, el efecto “voto útil” arrastrará votos a los partidos mayoritarios en detrimento de las opciones con menos chances ganadoras. Así que la cualificación de los “nombres” solo decide algo en los distritos muy peleados.

Rubalcaba propuso allá por 2011 que adoptáramos el sistema alemán. Lo mismo que Esparanza Aguirre para Madrid. El sistema alemán es complejo. Una parte de las votaciones se realiza a listas cerradas, pero sobre distritos tan grandes (solo 17, en lugar de las 52 circunscripciones españolas) que en la práctica es un sistema muy proporcional. La otra parte de las votaciones se realiza sobre distritos uninominales. Los electores pueden elegir “a la persona”. En la práctica, como en Gran Bretaña, los electores votan a las siglas. Nada cambia. Los partidos siguen elaborando sus listas con criterios de aparato. Solo en los distritos donde haya empates virtuales, los partidos tratarán de buscar al más mediático, al más popular. Donde las encuestas les den mayorías holgadas, seguiremos igual: candidatos fabricados a gusto de los aparatos de los partidos.

Y si fuera necesario, la capacidad de los poderes fácticos económicos y mediáticos de encumbrar la popularidad de cualquier aspirante, hace que en realidad los candidatos “se fabriquen”. La mejor prueba de ello es que en sistemas presidencialistas como los EE.UU o Francia, nunca surge una figura capaz de romper el espinazo bipartidista. Todos los Obama, Clinton, Hollande y compañía han resultado siempre decepciones tras campañas electorales “ilusionantes”.

El problema de nuestra democracia electoral es otro. El problema es que la teórica competencia electoral se ha convertido en un mercado oligopólico. El factor esencial es el tamaño de la circunscripción. Hay otros problemas añadidos, como la financiación de los elevados gastos electorales, que impone una fuerta barrera de entrada. Pero el problema fundamental son las circunscripciones pequeñas, que tiran por el sumidero literalmente millones de votos a candidaturas que nunca alcanzarán representación.

Las alternativas a nuestro sistema electoral son sencillas. O ampliar el tamaño de la circunscripción, llegando incluso a la circunscripción única. O una circunscripción extra que recoja los restos electorales no aplicados a la elección de escaños por el reparto normal. Sencillo. Pero no quieren. Porque saben lo que pierden.

Listas

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10 Respuestas | erantzun a “La trampa de las listas abiertas”

  1. Álvaro

    08. mar, 2013

    Sólo el título es correcto. El resto del artículo lo considero totalmente erróneo.

  2. Álvaro

    08. mar, 2013

    Cuando se comparan los sistemas electorales proporcionales con los mayoritarios uninominales se hace con perspectiva partitocrática,haciendo un mero cálculo de porcentajes y números de partidos. Cuando en realidad,al analizar los sistemas electorales habría que hacerlo desde la única razón por la que se debería elegir un sistema u otro: la representatividad del electorado. Y atendiendo exclusivamente a la representatividad,el sistema mayoritario uninominal produce una representación del pueblo mil veces más auténtica que el proporcional.

  3. Álvaro

    08. mar, 2013

    En el artículo se dice “El voto en circunscripciones uninominales al estilo británico sería mucho más grave aún”. Si el sistema uninominal,que es el vigente en Reino Unido y en Francia ,es “mucho más grave” que el proporcional de,por ejemplo, Italia,¿por qué los parlamentos británico y francés son mil veces más representativos y mil veces menos corruptos que el antidemocrático y podrido parlamento italiano?.¿Por qué en esos países tienen, en general,una legislación más avanzada que los países en los que padecemos sistemas proporcionales?. Curioso que en el último párrafo del artículo se defienda un sistema electoral que nos lleve a una Corruptocracia como la italiana,aún peor que la española.

  4. Álvaro

    08. mar, 2013

    Piensen una cosa. ¿Por qué en la sucia Transición los traidores partidos políticos conchabados con los sucios poderes económicos impusieron precisamente,sin consultar con nadie,el sistema proporcional de listas?¿Por qué establecieron precisamente ese sistema proporcional para el Congreso,parlamentos autonómicos,ayuntamientos e incluso en las elecciones sindicales?.Porque les daba a ellos un enorme poder,poder que nos arrebataron al pueblo,impidiéndonos elegir y deponer a nuestros representantes.

  5. Álvaro

    08. mar, 2013

    El problema de la financiación de los partidos-candidatos es sencillo de resolver,evitando horribles sistemas de financiación como el estadounidense o como el público-privado-corrupto-mafioso español. Se prohibe la financiación privada de los partidos,salvo las cuotas de afiliados. Se establecen campañas electorales breves,se establece por ley que los medios de comunicación cedan espacio gratuitamente a los candidatos,de manera ecuánime y justa para todos los candidatos,y se obliga por ley a ceder los espacios y edificios públicos para que los candidatos desarrollen su campaña. De esta manera,con poquísimos recursos,todos los candidatos y opciones políticas tienen oportunidades electorales semejantes.

  6. Álvaro

    08. mar, 2013

    El sistema electoral francés,uninominal con segunda vuelta,el que mejor permite la representación del pueblo.

  7. Calimero

    08. mar, 2013

    ¿Entonces en que quedamos?
    Yo creo que la solucion es una unica suscripcion, sino que coja cualquiera un boli y las elecciones pasadas y saque el calculo.
    Y las listas abiertas estan bien, son un gesto de transparencia.

  8. Álvaro

    09. mar, 2013

    No se trata de que en un parlamento haya 5,10, o 20 partidos,si ninguno representa fielmente a su electorado.Lo que hay que buscar es que el pueblo esté representado.
    Las listas abiertas son incluso peores que las cerradas,puesto que estas listas las seguirán confeccionando las cúpulas de los partidos,los votantes apenas cambiarán el orden de los candidatos,y encima los jerifaltes políticos se llenarán la boca diciendo que el pueblo tiene libertad de elegir,cuando eso no es verdad. En Italia se cambió de listas cerradas y abiertas y ocurrió lo que aquí ocurre en el Senado,que los votantes sólo votan las siglas,sin conocer a los candidatos. Fíjate, Calimero. Bárcenas estaba de senador,elegido en lista abiertas.¿es eso transparencia?

  9. Izena | RamónNoramónmbre (required)

    17. mar, 2013

    EEUU es el paraíso de las mafias y los lobbies y son listas abiertas. Así se puede presentar el Obama de turno, prometer el oro y el moro y luego, con decir que: “Yo quería, pero como en mi partido cada cual vota a su bola” pues asunto arreglado.
    De todas formas ya nos han metido el “virus” y no hay quien lo pare. Que nadie trate de resistir, tendremos listas abiertas si o si. Dediquemos la energía a otros temas.

Trackbacks/Pingbacks

  1. UPN, atrapada por las listas abiertas y por la fractura social. - Hordago - 25 marzo, 2013

    [...] Hace poco comentábamos que la preferencia de los dos partidos altergobernantes por un cambio del sistema electoral introduciendo o generalizando algún sistema de listas abiertas, era un intento claro de cambiar las apariencias salvando el bipartidismo. ¿Puede ponerse mejor ejemplo que éste? El sistema electoral de UPN es mayoritario puro y duro en los hechos, aunque las formas sean “abiertas”. Lo que, de paso, les deja con el “problema” de cómo integrar de facto a los perdedores. Si en estos momentos hubiera que componer listas electorales a Ayuntamientos y/o Parlamento, todo el poder de decisión está en manos de Barcina, que puede expulsar de las instituciones a los discrepantes. Una falta de tacto, de cálculo político por su parte, puede llevar al sector Catalán-Sanz a romper el partido, si no se les da sus cuotas de poder respectivas, etc… Asistiríamos a un terremoto político, a una reedición de situaciones pasadas con UCD, con CDN, etc… [...]