La independencia identitaria y la autodeterminación social.

publicado | argitaratua 04. nov, 2012

Por ARGOS.

Al hilo de la movida catalana. Es significativo que tome vuelo la independencia identitaria cuando también arranca el movimiento constituyente del 25-S. Seguramente porque estas dos iniciativas comparten el mismo marco: la quiebra política del Estado español derivada de la reacción social al estrangulamiento financiero. Pero importa, y mucho, marcar las diferencias, aquello en lo que nunca van a poder coincidir y en lo que incluso se van a enfrentar.

Sea por virtud o por necesidad, el independentismo catalán está liderado por quiénes son pioneros en imponer a la sociedad catalana la versión adelantada de la doctrina del shock que practica el gobierno Rajoy. La independencia identitaria es la cortina con la que el gobierno de CiU se protege de las iras ciudadanas, desviándola hacia el señuelo nacionalista. Lo delatan las cautelas y el ritmo lento que el Gobierno de CiU va a imponer al proceso independentista para que sea una reivindicación permanente, una meta nunca alcanzada. Una independencia rápida tiene muchos riesgos, y el menor de ellos no es el de la debilitación del Estado -catalán o español- que impone a la sociedad tales políticas de empobrecimiento masivo. Antes que prescindir de las Fuerzas de Seguridad del Estado, de las leyes y jueces españoles, y de la Constitución española que constitucionaliza la hipoteca de todo lo público a los intereses financieros, CiU preferirá que Cataluña siga siendo española. Un proceso constituyente en Cataluña es un riesgo enorme, y CiU aspirará, como mucho, a una independencia que herede todo lo posible de un Estado, el español, que ha contribuido a conformar.

Reflexiones similares podrían hacerse respecto al PNV en Euskadi. Pero Navarra es un caso singular. Aquí, quienes están imponiendo a la sociedad la medicina del shock neoliberal se cubren con un extraño engendro de ideología radicalmente soberana -el fuerismo- pero de adhesión inquebrantable al Estado español. Los hechos sitúan a las élites gobernantes navarras completamente dentro del proyecto “españolista” más rancio. Y en contraste, puede decirse que el grueso del independentismo identitario en Navarra tiene un fortísimo componente de rebeldía social. En la práctica, en la lucha en la calle, hay una confluencia de hecho con sectores sociales no identitarios.

A partir del 25S se plantea, en Navarra, un escenario singular. Si el independentismo identitario dice “España nos arruina”, el movimiento constituyente añade “y Navarra también”. El movimiento constituyente empuja de hecho hacia un escenario de autodeterminación social a todos los niveles que jurídica y políticamente nos atan a los dictados del sistema financiero: Europa, España, Navarra. Entiende que no hay otro ámbito de decisión que aquél que podamos conseguir. Que conseguirlo en Europa, o en España, conlleva conseguirlo también en Navarra. Que las posibilidades de conseguirlo sólo en Navarra pasan por, al menos, sumarse y cooperar con el movimiento constituyente global para que cree una ventana de oportunidad. O, dicho de otro modo, priorizar lo que nos puede sumar a todos, lo social.

Share

Tags: ,

cerrado | itxita .